Pensemos en un matrimonio…una ceremonia…un desfile…un cóctel… ¿qué se nos pasa por la mente? Sí usted es un poco clásico seguramente pensaría en un traje muy estructurado, elaborado en una lana muy fina, en colores oscuros y en una sofisticación donde la etiqueta nos dictaría toques impecables y estructurados.
Ahora, piense en un fin de semana en familia…un centro comercial…una salida al cine. Inmediatamente se viene a la mente un par de jeans ¿verdad?, un look relajado, los colores favoritos y unos zapatos cómodos.
Prendas como blazers, pantalones clásicos con prenses, vestidos de gala, chalecos, corbatas y corbatines, antes se limitaban a ser prendas fundamentales y únicas de ocasiones donde las prendas del universo formal eran las propias; prendas finamente elaboradas en fibras y bases textiles sofisticadas como la lana, la seda, los chiffones y los satines.
En contraposición está el algodón ya sea en índigo o en dril, una fibra textil que ha tomado una fuerza increíble y que hoy es indispensable en los guardarropas de todos y todas pero que había sido relegado únicamente para la elaboración de prendas descomplicadas propias del kaki wear y el jeanswear.
Creo que estamos pasando por una etapa, un momento y una generación donde cualquier cosa es posible y los límites han ido desapareciendo: matrimonios temáticos donde el código de la noche es más casual que formal, donde la imaginación es la reina; ceremonias donde ser original es sinónimo de estar bien presentado y prendas que se mezclan para dar paso a vestimentas totalmente sofisticadas pero que muestran la personalidad de quien las mezcla.
Blazer elaborados en índigo y pantalones en rayas tiza que se mezclan con t-shirts estampadas; chalecos y corbatas que se llevan con un par de tennis y trajes formales elaborados en algodones preteñidos y con efectos de tejido. Todo es válido, todo combina, todo se permite….
Estamos en un punto donde los universos del vestuario se mezclan y la paradoja es clara… ¿desestructuración o casualización de lo formal? o ¿formalización de lo jeanswear? Pienso que el consumidor es quien decide, mas allá de la ocasión, sin dejar a un lado que la elegancia y el buen gusto nunca pasarán de moda.